12 de abril de 2011

De Elecciones y Decisiones Tomadas

Aunque ya era el resultado anunciado por encuestas publicadas en internet, no dejó de caérseme la mandíbula por un momento cuando supe, como todo el Perú y el mundo, que la segunda vuelta para elegir al nuevo presidente peruano tendría en el menú a los dos candidatos que, con razón o sin ella, se venía diciendo traían ingredientes dudosos.
Pero primero una reflexión. El sector mayoritario de la población urbana queda fuera de posibilidades el 5 de junio debido a la atomización del voto que apoya  continuar las políticas económicas seguidas desde el retorno de la democracia el año 2001. Hay quienes culpan a Luis Castañeda por su falta de desprendimiento al no renunciar la semana antes de la primera vuelta; parecen no recordar que detrás de cada candidato presidencial hay una multitud de candidatos congresales que no le hubieran permitido comprometer su volumen de votos, no después de la fuerte inversión en propaganda. Otros culpan a Alejandro Toledo por adelantarse a “pelear” la segunda vuelta con Ollanta Humala, dejando que se cuele la candidata del fujimorismo sin que le caiga ni un solo tomate de sus ataques chakanos. Otros más pueden estar rumiando lo cerca que estuvo Pedro Pablo Kuczynski de entrar a la segunda vuelta, pero también olvidan que él decidió jugársela por un voto más o menos y lograr la hazaña o nada. La verdad es que, hoy por hoy, no hay políticos de fuste en el espectro de centro-derecha en el Perú.
Ahora a nuestro problema. Por un lado Keiko Fujimori (nunca usó su nombre Sofía en la campaña) declaró representar orgullosamente la continuación del gobierno de su padre, hoy preso por actos dolosos durante su administración. La hija del convicto exgobernante no perdió oportunidad para mencionar los logros del gobierno en que fue primera dama (una vez que su madre se retiró después de ser torturada); sin embargo, tenemos que recordar que el fujimorato de 11 años se cargó las mínimas condiciones laborales de un país decente, permitió la importación del actual parque automotor añoso y contaminante (sí, las combis actuales son sus criaturas), compró con dinero de todos los peruanos la línea editorial de los medios de comunicación, sojuzgó al poder judicial, cerró el congreso, y trató de eternizarse en el poder mediante el cambio de constitución y enmiendas a la misma al más puro estilo chavista (por Hugo Chávez, no por Martha Chávez, que son otras perlas las que la adornan).
Por otro lado, Ollanta Humala deja dudas por su mensaje contradictorio que ha pasado (o está pasando) del velasquismo al socialismo moderno en tiempo record. Si un hipotético gobierno de Ollanta Humala se inclina por el socialismo militar de los 70 en el Perú, estamos fritos y requemados, el retroceso sería inconmensurable. Sólo basta darse una vuelta por la sierra y ver el resultado de nivel de subsistencia que ha dejado la reforma agraria de 1968, amén de la destrucción de la industria naciente de aquél entonces. La otra posibilidad con el hasta ahora comodín del naipe que es Ollanta Humala es que opte por un gobierno como el que realizó tan exitosamente Lula da Silva en Brasil, al estilo del socialismo moderno instaurado por varios partidos de la izquierda europea. No sólo empezaríamos como país a salir del pozo de la pobreza en que aún nos encontramos, si no que la ansiada distribución de la riqueza que espera el votante peruano empezaría a tomar forma.
En concreto, a mi modo de ver, existe la seguridad plena del accionar de un posible gobierno fujimorista: autocracia y corrupción oficial. Y hay dudas y posibilidades barajándose si el humalismo llega al poder. Estimo que debemos presionar por garantías de gobierno equilibrado a Ollanta Humala. Aún cuando los grupos de poder peruanos, ante el temor de perder las sobre-ganancias que han cimentado la actual desigualdad en el Perú del 2011, traten de convencernos de cerrar filas alrededor de la dictadura solapada de Fujimori, debemos ser conscientes que un tercio de la población de este país pide un cambio; si el estado no escucha ese pedido, otra noche sin luna se estaría acercando en la historia del Perú.

3 comentarios:

  1. Estimado amigo Juan,
    Comparto la misma opinion que tu en estas lineas precisas que has escrito a nosotros.
    No tengo muchos an~os en el Peru, pero aprendi muchas cosas en estos 7 inviernos en Lima, he viajado por muchos departamentos y he notado la grande desigualdad que existe entre Lima y las demas ciudades del Peru.
    Me sentia apenado con tama~no falta de labor social, de desarollo.
    Era evidente que esto poderia ocurrir un dia',m y este di'a ha llegado ahora.
    Entre la cruz y la espada, dicen en Brasil, pero creo que olvidar todo lo que han conquistado, derrocado tirano, dado una leccion al mundo, seria algo vergonzoso, inaceptable.
    Seria borrar completamente de los libros de historia la Democracia y los derechos humanos que han conseguido.
    Creo que debemos ir con Ollanta, mismo con la duda de si es pro chavez, o pro Lula. Pero algo es seguro, que se puede controlar mas de cerca su agrupacion y a el mismo, ya que han luchado por la democracia todos los peruanos, y dudo que permitirian que esta se vaya con actos ditatoriales de Humala.
    Ojala sea cierto que hay mucho enlace con el partido de Lula. He escuchado que Lula , su partido necesita construir 6 hidreletricas en la Amazonia Peruana, para llevar eletricidad a ciudades de Brasil. COmo Ollanta puede ser realmente radical si ha aceptado esto del gobierno de Lula en cambio de su apoyo?
    Peruanos, rezemos, pensemos y que Dios nos proteja. Un fuerte abrazo!

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  2. Realmente difícil la tarea que se nos viene. Elegir entre 2 candidatos que pelearán la segunda vuelta gracias a la indiferencia eterna de cada gobierno de turno con respecto a las tremendas desigualdades imperantes en nuestro Perú. Si el saliente García hubiera dedicado más tiempo a adoptar una política inclusiva destinada a una redistribución de los recursos más justa en lugar de engordar sin límite, otro habría sido el resultado.
    Juanjo tiene razón. Sabemos lo que pasará en un gobierno Fujimorista: Keiko Jamás pidió perdón al pueblo peruano por las atrocidades perpetradas por su padre y su entorno. Es más, sigue rodeada de la misma lacra que secundó a su progenitor. Recemos porque Ollanta se incline por un gobierno parecido al de Lula. Que Dios nos proteja!!!

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  3. Debemos, entonces, permanecer al lado de los oráculos iluminados por los hechos y no por ilusiones creadas para acomodar sus fervientes deseos. Ergo, Jaime Bayly y Aldo Mariátegui pierden su iluminación cuando fuerzan el análisis para favorecer a la dinastía fujimori (necesariamente en minúsculas).

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