21 de enero de 2012

Tomar indignación

Los indignados decidieron tomar las plazas en España y el reguero llegó tan sólo como un hilo de agua a tomar Wall Street, poco, casi nada, pero tánto llegó que los operadores exitosos aún después de tirar los bancos a la basura vicharon la puerta y se alejaron reculando a buscar consejo entre sus iguales. No estuve ahí pero sé que hablaron del biberón de la leche inacabable, discutieron cómo mantener ese biberón en el ángulo correcto de vaciaje directo a sus ventrudas cuentas bancarias, y llegaron a la solución más correcta de su política, preparar una sopa de letras que les ayude a recortar la comunicación en internet. Supongo, para ser tremendista, que después le llegará su turno al cine independiente y a las revistas y autores que por ahí se largan opinando.

De hoy en adelante sólo tendrán cobijo y talante para niño obediente todo lo que sea de potros, de domador, del cielo y las estrellas, qué cosa mas bella, de lo que se cante como un primor. Así, de a pocos, de a casi nada en cada pasito, entraremos en la edad media de la época de la tecnología, por lo menos hasta que las colonias lunares estén en condiciones de albergar a quienes tienen a la prosperidad centralizada en el nuevo mundo según san dinero.
Que me disculpe Cafrune por usar algunas de sus frases de perseguido, pero sé que voy seguro porque aquel payador no querría cerrarme este blogcito minúsculo que estoy usando como sí lo están tratando de hacer con todo lo que sea incómodo en el mundo virtual los señores que se apellidan poder en el gigante del norte de las Américas.

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