15 de abril de 2012

Seguimos en lo mismo

Lo ilegal es informal y lo informal es normal. Mientras que los empresarios que se hacen llamar formales salen a vender a hasta con vendedores callejeros para evitar impuestos, los "emprendedores" mineros que no cuentan con permiso o control alguno insisten, sin empacho, en tildar de informales a sus actividades mineras de bajísima calidad productiva y altísima peligrosidad en el manejo de insumos a tajo abierto. Lo peor de todo es que el gobierno insiste, con el premier Oscar Valdés a la cabeza, en "formalizar" a  estas actividades al margen de la ley. Así, de una sola pincelada, salvarían a estas seudo empresas y sus dueños, con el premier Oscar Valdés a la cabeza, de su cierre definitivo pues esas pequeñas operaciones extractivas jamás podrán cumplir con los costosos requerimientos de protección al medio ambiente que son ahora mínimo requerimiento de cualquier país que se respete.
Dice por estos días el Grupo Hoschild que el 20% del oro que exporta nuestro país es extraído, con malas artes, por mineros ilegales e introducido al flujo del mercado, con peores artes, por testaferros de los come oro de Madre de Dios, Ancash, La Libertad y Cajamarca. Se habla pero no se reclama, como es característico en nuestra sociedad. No existe ya la ira popular contra la injusticia y el atropello, así este atropello esté robándole el futuro a sus hijos y nietos. De nada valdrá dejar una casa, una empresa, una herencia, si el país en que se la hereda está hecho pedazos. Urge pedir la reacción de medio país que se halla indiferente a la destrucción de su propia tierra apelando al San Benito del progreso. Y más urgente aún abrir los ojos de quienes vienen reclamando contra la gran empresa haciendo la vista gorda al mini productor minero al margen de la ley.

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