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26 noviembre 2013

¿Qué significa ser peruano?

     Hay quienes dicen que se han gastado más de cien millones de soles -o treintiséis millones de dólares- sólo en la segunda etapa de revocatoria de algunos concejales del municipio de Lima, la capital del Perú, y que se suma a otros cien millones para la primera etapa eleccionaria de defenestración de este año. Pero también hay quienes afirman que dicho costo estaba plenamente justificado para deshacerse de concejales ineficientes. La primera posición es un hecho irrefutable -dinero contante y sonante- que se agrega a la larguísima lista de prioridades trastocadas de los peruanos, mientras que la segunda es otro claro ejemplo de cómo muchos peruanos no se escuchan a sí mismos cuando hablan, pues no puede pasar desapercibida la ineficiencia de la casi totalidad de empleados y gerentes públicos y privados en Perú.

     Sé que el risible trabajo del sector público forma parte del imaginario popular, por lo que nadie discutirá al respecto. Pero también sé que habrían muchas vestiduras rasgadas si anuncio que las gerencias privadas en Perú son ineficientes. No me corro, lo son. Y es que es juego de niños retrasados llevar adelante una empresa en un país que nunca ha dudado al corregir en la práctica su propia constitución, su acta de fundación, su partida de nacimiento, con tal de facilitarle la vida a las empresas que operan en su territorio. Eso sí, es imprescindible que los gobernantes de turno tengan pedacitos de sentido compromiso patriotero que mostrar y generalizar en el discurso mediático gobierno tras gobierno.

     Lo ilustro: presentan un pequeño porcentaje de trabajadores en planillas (21%) para que los demás sintamos que hay leyes laborales, muestran un par de sentencias justas y ejemplares para que nos olvidemos de la metástasis de corrupción judicial, exhiben a unos pocos policías dignos para que obviemos la integral ausencia de vigilancia policial en las calles, premian a unos pocos esporádicos campeones deportivos o académicos para que sigamos cómplices del subdesarrollo de la educación, mantienen en cuidados intensivos al seguro médico social para que cargue con enfermedades caras que rechazan las clínicas privadas y nos dé la impresión de universalidad de la atención médica de calidad, publican proyectos de ley contra la corrupción-trata de personas-minería ilegal-narcotráfico-contrabando-etcétera que anuncian medidas de lucha frontal el año próximo o en regiones aisladas del país para que quienes leemos titulares aceptemos los plazos eternos que acompañan a la sospechosa inacción.

     Toda esa pantomima existe en el inmenso escenario del territorio peruano, donde las máscaras carnavalescas nunca se dejan de usar pues el público-actor prefiere danzar una macabra fantasía de vacío regocijo para no tener que iniciar el recorrido del siempre difícil camino que lleva a la identidad de patria, de cara al viento y la lluvia purificadores de embustes, pues la verdad no es cuestión de mayorías. El día que los peruanos de todas sus regiones e idiomas emprendamos esa travesía, empezaremos a responder, sin los autoengaños de siempre, ¿qué significa ser peruano?

04 noviembre 2013

Jubilación anticipada frustrada

La razón principal por la que decidí intentar hace un par de semanas una jubilación anticipada por medio del sistema privado de pensiones que impera en el Perú no fue por el hecho de haber sobrepasado hace un par de años la barrera de los 50. No. Ésa era la razón secundaria. El mayor acicate fue el haber constatado en sudor propio que el contrato laboral promedio de un profesor de idiomas en el Perú trastabilló sin retorno a través de la ventana laboral abierta ex professo por el gobierno fujimorista, recorrió en picada los gobiernos en piloto automático del aprismo y el toledismo, y continúa su caída libre en la presente administración humalista.

Es ahora el estándar para un profesor firmar varios contratos laborales que le cubra un número de horas mínimo por semana, contratos con títulos tan galimatías como: "Contrato Sujeto a Modalidad para Servicio Específico" o "Contrato sujeto a Modalidad de Naturaleza Temporal"; o de enrevesado tinterillismo como: "Contrato para Personal de Apoyo" o "Contrato a Tiempo Parcial". Todos ellos redactados unilateralmente por instituciones educativas para enrolar trabajadores que se dediquen a, precisamente, educar. Al margen de que le llamen "servicio específico", "de Naturaleza Temporal" o "de apoyo", es para educar que nos contratan. Amén de la condición de trabajo "a tiempo parcial" que sólo existe en la mente picapleitos de los asesores legales de 20 por 10 que contratan institutos y escuelas, para los que la constitución de este país es un folletito con una larga Fe de Erratas, que es donde encuentran su sine qua non aunque sólo sea un error de tipeo, con callada anuencia del Ministerio de Trabajo.

Hecha la catarsis laboral, sigo compartiendo mi frustrada jubilación anticipada. Me informaron, después de esperar una buen hora y media, que mi fondo de jubilación era insuficiente para obtener una pensión de por lo menos la mitad de mis aportes. Cuando les pregunté que qué había sido de los otros 2/3 de mi fondo, que dónde estaba todo ese dinero que les confié a la fuerza y a fuerza de años de trabajo dependiente, me respondieron que los mercados financieros son impredecibles para las pérdidas. Pero me aseguraron, sin que yo preguntara, que para cuando yo volteara la curva de los 65 años seguro que mi fondo sería mucho mayor. Mejor aún, que para cuando yo traspasara los 65, me jubilaban sí o sí y con cualquier fondo, aunque sea infinitesimal, porque la ley lo exige así. Una ley para mí por fin, aleluya, pero tan a futuro que los expertos financieros de mi Fondo Previsional tienen más de 150 meses de plazo para elucubrar, y ejecutar, técnicas de reducción de fondos de jubilación legalmente aceptables mientras reciben mensualmente su buen 8 a 10% de comisión por perder o ganar. Ni en el fútbol, mi amigo. Aunque pensándolo bien ...

20 julio 2013

Primero de mayo en el Perú de siempre

Corrían los años 70 en la bucólica sierra norte del Perú. Vivía en un pueblo de doce calles por lado, en una calle con el nombre de un pintor de renombre que emigró joven para crear la escuela indigenista. Nunca me importó mucho la vida del prohombre que numeraba mi casa, o me importó mucho menos que el hecho de vivir a tiro de piedra del colegio donde estudié la secundaria. Esa cercanía me daba el privilegio de levantarme lo más tarde que el reloj me permitía y vaya que le sacaba el jugo al asunto. Todo ello era diferente la mañana del 1 de mayo.

Esa mañana salía una buena porción del pueblo a florecer, una costumbre más antigua que la memoria de quienes la practicaban por generaciones y que nos llevaba a salir de casa en la madrugada oscura, mucho antes que los gallos soñaran con abrir el pico, e iniciar una caminata a algún lugar alejado del damero de 144 esquinas que ocupaba nuestra pequeña urbe, a algún lugar en donde la naturaleza aún reinaba, y poder ahí recibir al sol empapados de rocío matutino, shullay le llamaban. La tradición decía que debíamos recoger flores silvestres al romper el día para obtener energía y salud. Madrugábamos y recorríamos distancias de una o dos horas a paso apurado para cumplir con una tradición de renovación anual de energía y, por qué no, pasar un buen día feriado almorzando en el campo. Nunca nadie mencionó el hecho que el día era feriado gracias a que seis individuos, europeos exiliados en su mayoría, fueron ejecutados públicamente en la ciudad norteamericana de Chicago por reclamar activamente por el cumplimiento de la jornada de las 8 horas de trabajo allá por el siglo XIX.

De regreso a nuestros días, vivo en una mega ciudad que acumula voraz el 30% de la población del país y se cobija bajo el hongo de humedad y contaminación que la respiración de diez millones de gentes al unísono ha creado al costado de los andes occidentales donde nunca llueve. Por esas condiciones de desierto sobre explotado, la productividad de la ciudad de Lima es crucial para la sobreviviencia del modus vivendi del Perú. De allí que las leyes de trabajo sean tan flexibles y las instituciones gubernamentales tan permisivas. Las primeras contravienen a la propia constitución peruana que las justifica como entes jurídicos y las segundas se parapetan inactivas en sus oficinas archi pobladas de burócratas que ni la propia constitución peruana reconoce como entes provechosos.

Vivo en un país que ha venido creciendo económicamente imparable por décadas, pero cuyos ciudadanos deben aún firmar contratos privados de locación de servicios para poder acceder a un puesto de trabajo sin derecho laboral alguno, con hora de entrada fija y hora de salida incierta. Vivo en un país que ha creado un boom turístico y gastronómico sui generis, pero cuyos trabajadores deben aún aceptar tres trabajos a tiempo parcial que no les permite tener vacaciones anuales. Vivo en una ciudad donde a nadie le importa saber quién se inmoló por una jornada de trabajo de ocho horas que no existe en sus vidas, como tampoco existe el rocío matinal y las flores silvestres de la madrugada del 1 de mayo.

28 abril 2013

La Clase Modelo

Empezó la presentación enmarcando su voz con una dentadura perfectamente profesional y haciéndonos saber lo que ellos tenían para nosotros los profesores que, sentados en ansiosos racimos en la larga sala de conferencias, esperábamos acepten entráramos a sus salones a enseñar un idioma extranjero. Empezó y la presentadora nos decía que habíamos acertado al buscar ser maestros a tiempo parcial, que era una gran decisión renunciar a la posibilidad de vacaciones en nuestras vidas, que mostrábamos sabiduría al escoger un salario de US$ 7 la hora. Continuó la charla y otra presentadora, con la misma sonrisa congelada en la cara, nos señalaba la puerta de salida en caso no pudiéramos sostener la alegría aún cuando nos doliera el alma, en caso no pudiéramos contener algún reclamo, en caso quisiéramos un aumento, o en caso nos vistiéramos sin saco y corbata.
Al cabo de algunas horas, finalizó la presentación y todos los profesores que, sentados en ordenadas filas en la larga sala de conferencias, nos aprestábamos a irnos a casa sembrados de ideas sonrientes, con el compromiso de regresar a mostrar el retoño que abonaríamos con nuestra aceptación de las cosas como son, porque así son las cosas en la educación.
Al día siguiente, todos retoñamos nuestra clase modelo. Algunos de nosotros, carifelices y concentrados, mostramos pequeñas enredaderas que se fueron prendiendo de cada ventana que ellos abrieron para tal fin, siguieron las reglas y les permitieron prenderse de la ventana final ansiada, casi todos. Algunos de los otros, orgullosos e inspirados, dejamos ver florecillas de pistilos multicolores y pétalos traslúcidos bailando al son de una música inaudita en esas paredes, que conservaron todas sus ventanas cerradas, para todos.
De vuelta en las calles, sentí que había hecho lo que esta vocación cantaba dentro de mi, sentí que había convertido la gris semilla corporativa en un retoño polícromo y en armonía con la vida. Sentí miedo al desempleo.

10 agosto 2012

La huelga anual de médicos de Essalud

Entró caminando con cierta lentitud al consultorio de su oncóloga en el primer piso del Hospital Rebagliatti. La lentitud quizá se debía a su condición de sobreviviente del cáncer, curada gracias a los tratamientos de ese mismo hospital. Su doctora la atendió con la amabilidad de costumbre, que contrasta con muchos otros médicos vecinos de consultorio, aunque no dejó de comentarle que debía salir pronto a acatar la huelga médica, so pena de ser despedida de no hacerlo. "Los apristas me botarían si no salgo a apoyar", dijo al momento de ponerse de pie, despedir a su única paciente atendida a hurtadillas del día y dirigirse con desgano a la puerta principal donde el piquete de huelga de reglamento para estas lides dizque gremiales esperaba ya a las cámaras de la prensa.
Aún cuando es posible que los sobrevivientes de cáncer y los que siguen luchando contra esa enfermedad no lo sepan, la huelga en que se han embarcado sus médicos, identificados con la causa o no, tiene un ingrediente político de baja significación en los pasillos del ejecutivo o legislativo. Sin embargo, estoy seguro que sí saben que esa misma huelga representa un alto ingrediente de riesgo para quienes luchan diariamente y en silencio contra el cáncer, enfermedad que aporta alrededor del 80% de los pacientes internados en el Rebagliatti. Un mes, una semana, un día puede ser la diferencia entre vida o muerte para un paciente de esa clase y, es triste decirlo,  sus médicos lo saben.
Como ya se dijo, este fenómeno de descontento, por llamar de algún modo a esta huelga anual del Sindicato de Médicos de Essalud, no aporta mucho al tinglado político actual si se la compara con las marchas anti-mineras, pero da mucho pan que rebanar en cada colectividad afectada por falta de atención médica. Y es que no hay que ser un experto en ningún tema para saber que quienes requieren los servicios de un seguro médico que deja de funcionar temporalmente deberán desviar sus gastos médicos preferentemente al sector médico privado que, por esas coincidencias de la vida, son sus mismos médicos en consultorios privados. Si a ello le sumamos que los huelguistas en el Perú casi por regla general reciben sus sueldos por el tiempo no trabajado, es un negocio redondo para el sindicato de médicos de Essalud.
Con un 15% de aumento de sueldos ya en el bolsillo, la posibilidad de la dirigencia de hacer carrera político-gremial, el ingreso adicional por consultas de pacientes de enfermedades serias, y el ahorro de sueldos esperando al final de la huelga, no hay forma que estas paralizaciones se eviten dada su alta conveniencia para quien es médico en Essalud. La comunidad deberá pacientemente esperar, y financiar con sus gastos extras, el resultado de la conversación de sordos entre los médicos dirigentes y los médicos ministeriales. Dios nos pesque confesados.

06 marzo 2012

Ambiciones Pospuestas

Adilmer García no es famoso ni tiene muchas posibilidades de serlo nunca. Aunque debería serlo bajo los nuevos cánones de la fama fácil y casi gratuita que ahora proviene de los hechos fortuitos de la prensa y la condición de haber nacido. Adilmer cumplió con la condición de haber nacido y fue el foco de atención de una sección de la revista Finanzas & Desarrollo, órgano de prensa del Fondo Monetario Internacional que se publica cada tres meses en todo el mundo. Lástima que la fama en nuestros tiempos se obtiene con relativa facilidad con una publicación al borde de lo obsceno en un tabloide de 50 céntimos o con algún vídeo estrambótico compartido en YouTube. Lo cierto es que la mencionada revista, con una credibilidad más allá de lo que El Comercio puede soñar, publicó una entrevista a Adilmer en su edición de este mes de marzo 2012.
Podemos ver en la foto que publica la misma revista F&D que Adilmer representa, sin lugar a dudas, a la media de la juventud actual del Perú. Nos guste o no, estamos siendo testigos de cómo la sociedad peruana nuevamente está desperdiciando a toda otra generación al dejarla fuera de la posibilidad de educarse para lograr sus objetivos, por ende, nuestros objetivos.