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26 mayo 2025

La democracia en el vehículo errado

Todos sabemos que la democracia como la vivimos desde hace ya una buena temporada usa el capitalismo como sistema económico y social. Hasta ahí lo sabido y asumido con toda la naturalidad que fuimos capaces de reunir dentro de nuestras variopintas iconografías ideológicas, morales y hasta religiosas. Lo que no parecemos empezar a asumir, a tratar de conocer y saber, es el rumbo que están tomando las democracias que insistimos en llamar representativas sólo por tradición ya vacía de funcionalidad y llena de rituales cada vez más sostenidos en la esperanza de que el futuro volverá a ser el mejor tiempo pasado.

Para los unos la solución vendría con el Estado de Bienestar del pre-neoliberalismo, mientras para los otros el interregno Feudal-Primera Revolución Industrial sería el salvador de nuestros apuros. Por desgracia no será así. Ahora nuestro mundo está obligado a encontrar una nueva solución Tenemos que ser creativos a partir de los escombros en que el capitalismo basado en las invisibles manos del mercado ha convertido a la democracia ahora que llegó a su anunciado estadio de agotamiento productivo. Y no podemos barrer bajo la alfombra a los graves obstáculos contemporáneos del daño ecológico irreversible, de la acumulación estratificada de bienes virtuales altamente especulativos, y del desarrollo de las biotecnologías con el único objetivo del beneficio privado.

Los que se reclaman progresistas, izquierdistas, son cada vez más defensores de los Estados de derecho de pueblos nacionales, de democracias constituidas en la representatividad que ya ha sido tomada por los poderes fácticos más fuertes y eficientes de quienes se juran conservadores dentro de su populismo.

En el caso democrático peruano, el poder viene siendo ejercido por quienes provienen de actividades ilegales e inmorales que, ley a ley, están dejando de serlo para pasar a ser parte de la legalidad y moral que sustenta la sociedad. Demasiada miopía, esa reestructuración pragmática dentro de las mismas estructuras económicas nos deja en mayor situación de indefensión ante lo que se viene, nos hace aún más vulnerables al proceso de cambio que llegará, querámoslo o no, con los ríos revueltos por el caos natural de los cambios de estructuras. Los nuevos pescadores del capitalismo peruano no podrán sacar ganancia en sus clásicas chabolas y redes artesanales, ni un Estado de Derecho de los años 70 u 80 nos tendría mejor parados.

En el caso de los Estados Unidos, la democracia más poderosa del orbe, su actual gobierno ha iniciado una revolución autárquica y alocada , dentro de un auto decretado estado de emergencia. Porque a eso ha llegado nuestra democracia mundial y su capitalismo, a un estado de emergencia que no podrá rescatarla con intentos individuales de países aislados, por más poderosos que estos sean.

No tenemos idea aún de qué sistema nos salvará el futuro, pero estamos obligados a enfrentar esta emergencia aplicando las nuevas políticas al unísono, en acción coral de comunidades y de naciones que se conviertan, más pronto que tarde, en un solo frente global.



11 septiembre 2021

El Estado de derecho torcido

 Quienes han tenido parte activa en el rediseño de las leyes electorales de este país saben que sus compatriotas, además de votar, no podemos exigirles cuentas claras. Menos podemos participar en el debate de la legislación y la sana administración del Estado. Todo un ejemplo de democracia fallida en lo intrínseco y lo nominal.

     Saben también esos falsos demócratas —desde hace, por lo menos, tres décadas— que han colaborado, entre gallos y medias noches, en retorcer las leyes penales y civiles hasta el punto que las «faenas» financieras y oligopólicas —hasta hace poco delitos e inmoralidades para las cortes y la decencia— sean ahora legales y admirables. Más aún, so pretexto de favorecer a un utópico libre mercado (tan utópico como el pleno socialismo estatal), nos han enterrado en el lodo del obsoleto mercantilismo de unos cuantos; y han favorecido al mercado libre de las actividades criminales, de cuello blanco y sucio, que son ya endemia territorial y gremial en esta república y tantas otras de la región.

     Saben que les costó tiempo y dinero lograr oscurecer legalmente la actividad empresarial en el país (entrampando con ello al «mercado» que dicen defender), y éso precisamente les lleva a oponerse a cualquier insinuación de reforma constitucional, por más bienintencionada que ésta pueda ser. Claro, al ser una constitución la norma fundamental y suprema que sienta las bases y estructuras del Estado de derecho de un país, imponer de jure y de facto la del año 1993 en el Perú era una necesidad de la última dictadura. Necesitaban legalizar casi todo lo opuesto a los derechos humanos y garantías constitucionales que todos los colectivos sociales del país deberían tener, a fin de perpetuar sus elecciones fraudulentas (recordemos la «interpretación auténtica» re-eleccionaria del Fujimori noventero) y su modos ventajosos de hacer empresa. Suponen los seudo políticos que defienden un estado de derecho que no requiere mejoras ni modernizaciones, creen que deben cerrar filas tras la conservación a rajatabla de la constitución política del Perú dictatorial de los 90. Olvidan, o quieren olvidar, que esa constitución fue redactada por asambleístas-legisladores elegidos con reglas electorales amañadas a la mayor conveniencia del dictador de entonces, ahora en la cárcel.

     Dicen ellos, abanderados de la patria —con parcial razón, hay que admitirlo—, que las asambleas constituyentes son elegidas por dictaduras. Casi siempre ha sido cierto. Sin embargo, antes de la constitución del 93, las dictaduras que se aburrían de ejercer el poder de facto tenían el camino de llamar a una nueva asamblea constituyente (llevamos haciendo ya una docena de constituciones, y contando) para que, de pasada, les celebren el espíritu democrático. Pero esas dictaduras no necesitaban maquillar la legislación que los favorecía, porque ellas mismas legislaban con decretos autocráticos, porque eran autócratas, dictadores, y no se corrían. Así las cosas, los asambleístas constituyentes elegidos sólo se dedicaban a una tarea: redactar una nueva constitución. Pues bien, eso no sucedió en el congreso constituyente del dictador Alberto Fujimori (que no se aburrió del poder, qué va), pues les dio a sus asambleístas la doble tarea de legislar y redactar una carta magna a la vez. Tremendo arroz con mango que, con tiempo y egoísmo, produciría el menjunje de leyes que ahora dizque nos gobierna en libertad y equidad.

     Pero hay un pequeño gran detalle que los patriotas del 93 quieren que dejemos pasar: la Constitución Política del Perú de 1979 —producto de un Congreso Constituyente elegido en ancha base política para sus tiempos— dispone en su parte final:

«Esta Constitución no pierde su vigencia ni deja de observarse por acto de fuerza o cuando fuere derogada por cualquier otro medio distinto del que ella misma dispone. En estas eventualidades todo ciudadano investido o no de autoridad tiene el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Son juzgados, según esta misma Constitución y las leyes expedidas en conformidad con ella, los que aparecen responsables de los hechos señalados en la primera parte del párrafo anterior.

Asimismo,los principales funcionarios de los gobiernos que se organicen subsecuentemente si no han contribuido a restablecer el imperio de esta Constitución.

El Congreso puede decretar, mediante acuerdo aprobado por la mayoría absoluta de sus miembros, la incautación de todo o de parte de los bienes de esas mismas personas y de quienes se hayan enriquecido al amparo de la usurpación para resarcir a la República de los perjuicios que se les haya causado.»

     Es una verdad histórica que la «constitución» de 1993 se impuso por acto de fuerza, e hizo acto de derogatoria de la Constitución vigente en ese momento por intermedio de un referéndum no constitucional (el del 31 de octubre de 1993), al no estar éste contemplado en el Título de Reforma de la Constitución de 1979 (otra vez, vigente al momento del referéndum inventado):

«Toda reforma constitucional debe ser aprobada en una primera legislatura ordinaria y ratificada en otra primera legislatura ordinaria consecutiva.

El proyecto correspondiente no es susceptible de observación por el Poder Ejecutivo.

La aprobación y la ratificación requieren la mayoría de los votos del numero legal de miembros de cada una de las Cámaras.

La iniciativa corresponde al Presidente de la República, con aprobación del Consejo de Ministros; a los Senadores y Diputados; a la Corte Suprema, por acuerdo de Sala Plena, en materia Judicial; y a cincuenta mil ciudadanos con firmas comprobadas por el Jurado Nacional de Elecciones.»

      Así es, el dictador Alberto Fujimori y sus entusiastas colaboradores tienen pendiente un juicio (uno más), con previa incautación de sus cuantiosos bienes (la plata robada es un bien dinerario, sépase), por los perjuicios causados a la república democrática que quebraron el 5 de abril de 1992. Y la constitución inválida, espúrea, nula, que produjo esa dictadura debe ir adonde le correspondió desde un inicio: el bote de la basura (el azul, el de cartones y papeles reciclables). Cúmplase por mandato imperativo de la ley de leyes realmente vigente en el Perú.

      Una vez reciclado el papel manchado por la «constitución» del 93, y recuperado el enriquecimiento ilícito de sus escribientes, toca abocarse con urgencia a las reformas constitucionales que nuestra Constitución Política de 1979 requiere. Personalmente, tengo una propuesta de iniciativa de reforma constitucional que declare la muerte política, permanente y perenne, a quienes hayan obtenido (y obtengan) beneficio personal o grupal de puestos gubernamentales ejecutivos, legislativos y/o judiciales. Y ya que estamos en éso, mejor empecemos por recolectar firmas para otra iniciativa que declare la mudez, obligatoria y persistente, a quienes sigan charlataneando en prensa y redes sociales sobre patrias imaginarias y mundos bíblicos redivivos. Per sécula seculórum, amén.

30 agosto 2021

Que la paz (política) sea con nosotros.

Ahora que en el Perú se va esfumando la oposición fundamentalista y sin fundamento de politiqueros profesionales —de las extremas derecha e izquierda— quiero rescatar las muestras de manejo responsable e inteligente de la economía, que ha recaído en posiciones de centro-izquierda (de social democracia para mi percepción). Vista así, la cosa gubernamental promete, al menos por ahora.

     Una de las certezas históricas de buen gobierno que nos compete a todos, y no lleva color político, es perentoria en tiempos de crisis como el actual: Todo ciudadano con un mínimo interés por su país debe colaborar en la eliminación de la incertidumbre política que se ha enquistado en las democracias occidentales por acción del ansia de poder de los extremismos políticos; el Perú no es excepción, especialmente desde el año 2016. Esta obligación está escrita en ninguna ley, pero es la solución al libertinaje en el que ha devenido la libertad de expresión de unos pocos interesados en pescar en río revuelto. El punto es que el río lo han llenado de mierda política. Quienquiera que guste beber de ese río—incluyendo parientes y amigos— no pertenece a nuestra especie Homo Sapiens, sino que ha involucionado a Homo Coprofagus.

     ¿Cómo colaborar? Pues haciendo oídos sordos a la bulla irracional y sus cajas de resonancia mediática y red-sociálica de quienes buscan mantener vivo el statu quo político y legal en constante zozobra. Y es que en ese estado de cosas ingobernable es que pueden seguir sembrando y cosechando dineros sucios de la droga, de la trata sexual, del contrabando de oro, de la tala indiscriminada de la Amazonía, de la depredación del mar, del asesinato endémico de activistas ecológicos, de la extinción premeditada de la fauna oceánica, del sicariato homicida. Colaboramos también en limpiar la basura digital (fake news y posverdades) al comprobar con pensamiento crítico la veracidad de los memes viralizados en nuestras conversaciones, digitales o no, de cada día. Y es que el verdaderamente viralizado problema con el que debemos lidiar en el mundo es la ramificación imprevisible de la pandemia del covid-19, que ha llegado para quedarse durante un tiempo todavía indefinido.

     Incluso una pequeña reducción de la incertidumbre política nos permite ver que el actual gobierno de izquierdas del Perú, prematuramente condenado al fracaso por sus antagonistas políticos, muestra virtudes al mantener el interés nacional en las inversiones privadas y públicas que, en su gran mayoría, se iniciaron antes de la presente administración gubernamental. Dichas inversiones pintan interesantes, de llegar a culminarse en el lustro que ya estamos viviendo, período que no sabemos si será interrumpido por alguna aventurera vacancia presidencial o un inútil cierre del Congreso.

     De culminarse los proyectos de infraestructura que el gobierno peruano actual ha puesto en su propaganda, entraría en operación el primer tren metropolitano subterráneo del país en 13 distritos de Lima, el aeropuerto internacional capitalino duplicaría su capacidad, el puerto privado de Chancay sería el hub portuario de Sudamérica, la Autopista del Sol reduciría los tiempos de transporte en 30% en la costa norte, el tren del Cusco a la costa sur movería más producción minera, y etcétera. Es claro que, con voluntad política, estos proyectos terminados empezarían a cerrar la larga brecha que tiene el país en infraestructura. Si seguimos invirtiendo racionalmente, sin mirarle la cara a los caudillajes políticos de moda, otra será la historia, y otra sería la historia. Queda todavía mucho por hacer en lo tributario, laboral, judicial, cultural, ecológico y todo lo demás de la cosa pública para buscar el desarrollo sostenible que todo país está obligado a lograr por mandato de su propia Constitución.

     Redundo y cierro: Sólo un ambiente de paz social y tranquilidad ciudadana —ambas en su versión democrática de satisfacción, no de opresión o dominio—, permiten soñar en un mejor futuro. Vamos, que hasta para sobrevivir en estado de coma se necesita tranquilidad y sosiego. La bronca política —la violencia como medio de vida— sólo lleva a la destrucción, desaparición y muerte. Entonces, que la paz sea con nosotros.

27 abril 2014

Lo que Dios creó, quién es San Pedro para juzgarlo.

     Me duele el ombligo y me friega el día porque es un dolor que se va hacia los órganos blandos que existen imperturbables bajo el armazón de huesos que los protegen, olvidados por mi consciente e inconsciente hasta que algo molesta por la periferia. Se me ocurrió pensar cómo podría sentir este dolor de ombligo una mujer, que dicen resiste mejor las intemperancias fisiológicas, pero nunca lo sabré pues no soy mujer ni nunca quise serlo. Tengo, sí, algo de curiosidad por enterarme cómo sentiría mi dolor una mujer en sus injundias, tal como también quisiera saber lo que siente un escarabajo azul al volar. ¿Sienten la misma curiosidad otros hombres? no lo sé, ni me importa. Al fin y al cabo, todos somos un mundo aparte y nuestras diferencias son las que precisamente enriquecen a la raza humana.

     Sin embargo, si le damos una mirada rápida a la fauna masculina, encontraremos una especie de machos de testosterona cabalgante que no le importa un comino saber cómo pueda sentir cualquier dolor corporal un ser cualquiera, aparte de la urgencia sexual. Para esta especie de hombre, el asunto es simple y exento de dudas existenciales. Pero también hay una especie de hombre que siente resquemor punzante cuando se le da por saber lo que siente una mujer, macho de testosterona vitaminizada que le tiene miedo visceral a lo desconocido del otro lado de las gónadas y que lo lleva a rechazar hasta a sus intentos inconscientes de curiosear, pues le podrían causar una reacción en cadena que terminaría en pánico. Pánico, terror a la imagen de verse a sí mismos diferentes, de verse a sí mismos asumiendo otro género sexual. Tranquilo macho, no pasa nada. En la mayoría de los casos, sería anti-natural forzar a un hombre a actuar como una mujer si nunca tuvo sensibilidad femenina ni cuando jugaba a mamá y papá con sus amiguitas y primitas. Mientras que, en la minoría de los casos, sería lo más natural del mundo que un hombre entienda cómo siente una mujer porque le nace de las tripas como parte de su respiración; gay u homosexual, ni lo condeno ni lo envidio. Lo que Dios creó, quién es San Pedro para juzgarlo.

     Hay un penúltimo tipo de hombre que ya logró acallar, cree él definitivamente, los ruidos del pánico a ser otro y que se dedica, cree él divinamente, a predicar en contra de seres humanos que todavía le causan miedo, aún cuando sabe que todos fueron creados, sabe él religiosamente, a imagen y semejanza del mismo Dios que creó a todos. Su ilusa misión de auto-elegido lo lleva a forzar sus prédicas con burdas abstracciones bizantinas e interpretaciones libres que ni él mismo se las traga; igual de torpes a las razones que esgrimió la santa inquisición cuando condenó por herejía a Galileo Galilei por afirmar que la tierra giraba físicamente. A pesar de los esfuerzos de esta sub-especie de macho humano, la tierra gira alrededor del sol y todos los hombres son iguales ante Dios.

     El último tipo de hombre se mezcla en la multitud de las ovejas sordas, ciegas y mudas ─ser eco de otros no te hace hablante─ que siguen ideas sin contrastarlas con la realidad que los circunda. Esta especie confunde lo que aceptó sin crítica alguna como respetable tradición con pensamiento crítico, ironías de la vida. Felizmente, lo que piense esta gregaria especie, gran mayoría en sociedades atrasadas, no es relevante en el tema de los derechos humanos, pues todos somos iguales ante la ley, sin importar lo que opine la mayoría o el chino de la esquina. Los derechos nacen con cada uno y quién es una oveja para negárselos a nadie.
   
     Ahora que mi país se debate en un debate ─remedo de los diálogos entre el Salviati y el Simplicio de Galileo─ sobre los derechos de los homosexuales a formar familias de igual género, la Unión Civil, me da una intensa curiosidad por saber si nuestra sociedad está dominada por ovejas que impondrán miedos contagiados a rajatabla, barriendo la esencia de la democracia que todos hemos elegido, o si se impondrá la cordura y los valores de igualdad de las minorías. Me rehúso a pensar que mis connacionales vean a los derechos humanos por debajo de los apetitos y temores de unos pocos equivocados con caja de resonancia en el rebaño más grande.

17 abril 2014

Los errores que cometí

     Cometí muchos errores, de toda laya, errores que cambiaron mi vida algunos, y errores que sólo me obligaron a sacudirme el polvo de los pantalones otros. Se me antoja clasificar en la categoría de otros a mi error de inversión en la estafa FOREX de la que fui víctima y que estuvo de moda en el Perú por un par de años y que, al parecer, ya viene reculando del variopinto mercado peruano del dinero fácil. Como las cosas siempre empiezan por el principio, admito que la regué de arranque con ese asunto de FOREX y les cuento cómo llegué a decidir meter la pata en ese hueco que debí adivinar tan profundo como el más viejo de los desagües del centro de la ciudad.

     Uno: confié en la palabra de una persona a la que ya conocía por algunos años y que sabía, por terceros cercanos y ella misma, que llevaba décadas pulseando la bolsa de valores con un saldo altamente positivo. Confié ─me explico, sin justificarme─ sin saber que existían bonos de captación de incautos que podrían llegar a ser ─coincidencias de la vida─ autos y que esta persona consideraría traición a cualquier intento de búsqueda de estafadores escondidos tras arbustos de reputación sintética. Lección 1: nunca confíes en alguien que te pinta el negocio del siglo, que te ofrece tasas de retorno de arriba de 10% mensual, que te engatusa con la independencia financiera inmediata. Así hayas conocido a esta persona en la sala donde te parieron, no confíes, pues dejará de ser amiga tuya una vez que el negocio termine abruptamente en bolsillos ajenos.

     Dos: creí en las referencias positivas de un encumbrado técnico en temas de alta cocina corporativa, socio y jefe de la filial peruana de una de las más grandes consultoras mundiales, adalid de la natural honestidad del empresariado peruano, atildado defensor de la autoregulación de los que se resisten a ser supervisados por la ley. El acto de deslizar la investidura de agente financiero probo y ejecutivo al individuo que realizó la estafa que me esquilmó le dio a la cuenta de inversión la seguridad necesaria que me llevó ─y sigo explicándome, no justificándome─ a ceder a la tentación de obtener un ingreso seguro por mi inversión. Tampoco sabía que este mismo consultor encumbrado poseía dos cuentas en la fatídica operación FOREX, que representaba en el país a una consultora condenada en los tribunales norteamericanos por mala práctica, que poseía un MBA de viajero frecuente, que al primer indicio de reclamo amenazaba veladamente con enviar oficiales corruptos a visitar a familias inocentes. Lección 2: Jamás tomes como referencia positiva el rumor selectivo de apoyo de personajes de las cúspides económico-financieras, de los que fabrican imágenes de probidad a toda prueba en un mundo donde el que no cae resbala, de los que esperan tu genuflexión de adorador del dinero sin importar su procedencia.

     Tres: deposité mi confianza y esperanza en las habilidades de un individuo repetidamente ponderado por sus asociados, que blandía su experiencia en inversiones en un conocido banco peruano y que operaba desde una oficina equipada con lo último de la tecnología, aduciendo sacrificar sus horas de sueño para sacarle el jugo a la actividad europea y asiática. Todo ello sin saber que la oficina y equipos eran alquilados por horas, que el agente no tenía certificación financiera ni de los Boy Scouts de su barrio, que el individuo no tenía registro académico en universidades peruanas, que él y su hermano eran directores de empresas sin capital en busca de hacerse de maquinaria chancadora de piedra en la selva, que su nombre no registraba ni casa ni vehículo alguno, que había falsificado firmas usando una empresa extranjera de registros virtuales, que manejaba una pirámide que cerró con el cuento de las pérdidas intempestivas mientras engordaba otra cuenta replicando en forma inversa sus pérdidas intencionadas. Lección 3: no pongas tus huevos en la canasta de un tipo de reputación anónima aunque lo recomiende una legión de Arcángeles.

     Ahora el mea culpa. Caí redondo como un ingenuo, sin siquiera molestarme en confirmar la información que me ofrecieron, sin indagar en busca de la verdadera identidad de los actores de esta estafa. Ahora es cada vez más sobrecogedor el ir conociendo detalles de la vida de quienes no tuvieron empacho en participar en este montaje que se adueñó del dinero de gente que confió en ellos, de la dimensión que tiene el término "delincuente de cuello blanco". Para mucha de la gente que estafaron, y siguen estafando, el asunto queda en su experiencia personal, en su aprendizaje de vida. Para mi, en cambio, la historia no termina con el robo consumado, pues es cuestión de decencia y honestidad. Y más importante que el valor del dinero, es que el poncho, no señor, a mí nadie me pisa el poncho.

05 abril 2014

Escéptico.

     Vivo en el número 15 de la calle Abril en un suburbio limeño que nació pequeño burgués y con gran ánimo para ir tirando abajo lo pequeño de su condición. Pero éso fue cuando nació. Vivo en un suburbio en que ahora lo pequeño le hace sombra a lo burgués. Admito que aún los habitantes del suburbio hecho de madera y piedra barnizan sus puertas y cuidan sus jardines, florecidos todo el año. La rendición a medias, el aflojar en la carrera al envidiable progreso, se puede ver en el club comunal cerrado a doble candado y triple herrumbre, en la piscina cubierta de grafiti polvoso, en los parques resecos, en los pocos árboles raquíticos que sobreviven de la neblina mañanera, en los baches sobre el pavimento de la cuesta de ingreso, en la mirada de los que suben y bajan en nuestra interminable rutina de la gran ciudad.

     Trabajo en una ciudad tan típica como cualquier otra urbe que supere los diez millones de gentes, cada una con su propio mundo, muchas veces propalado a los cuatro vientos para cualquiera que se tome la molestia de sacarlo de la común frecuencia de ruido ignorado. Muchos de ellos necesitan que los escuches a ver si les compras las chucherías, tangibles o no, que necesitan vender. En fin, una ciudad en que la paz relativa y precaria hace tiempo se mudó a lo más alejado, poniendo de por medio aburridas carreteras y más muchedumbres vociferantes, ya sabes, propalando sus mundos y vendiendo chucherías. Y aún no dejo la calle. Trabajo en un par de institutos -soy profesor, tiene que ser de un par para arriba- donde el ruido externo cede al zumbido de tus propios engranajes discordantes y cadenas ululantes de saberte una pieza más para crear productos que se pierden de tu vista.

     Veo, escucho y leo noticias de un mundo que todos sabemos siempre ha sido como el registro de momentos históricos de nuestra humana crueldad; el color rosa lo ponemos nosotros para no cargarnos por un precipicio, un puente, una carretera central, una bañera, un pastillero, una bala embocada. El mismo mundo que siempre acogió paradojas incoherentes, como supuestos políticos desinteresados, militares estadistas, contadores probos, abogados legítimos, autoridades a nuestro servicio, religiones frugales, gobiernos honestos, leyes justicieras, humanidad jodida pero contenta. ¿A dónde quiero llegar? pues a proclamar mi escepticismo. Ahí está, lo dije, doctrinaria y visceralmente escéptico.

     Mi escepticismo, como simple arma de autodefensa, nace de las entrañas donde vivo, trabajo y activo mis sentidos. No el escepticismo corporativo donde lo que no tiene valor monetario es basura. No el escepticismo fanático-religioso donde mi dios es el único verdadero y los demás son ídolos. No el escepticismo político-económico donde mis ideas son las únicas viables y las demás son sectarias y terroristas. No. Hablo del escepticismo de piensa mal y estarás en lo cierto, de éste cree que soy huevón, de a mí nadie me pisa el poncho, de qué querrás que estás tan buenito, de dónde está el truco del negocito, de lo que cada uno de nosotros piensa en secreto cada vez que interactúa con otro ser hecho a imagen y semejanza de nuestro propio dios.

     Lo acepto y lo proclamo, salgo del estado de negación y busco asistir a algún grupo de ayuda en pos de redención. Me llamo Juanjo y soy escéptico. Lástima que aún no puedo encontrar un grupo al que no se le note la obvia intención de convertirte en un borrego descerebrado. Algún día les daré la dirección, si es que lo encuentro.

01 abril 2014

¿Liberar a los delfines?

Eufóricos activistas de la ONG limeña ORCA (Organization for Research and Conservation of Aquatic animals) reclaman por las condiciones en que son mantenidos en cautiverio los que alguna vez colaboraron con el éxito empresarial del Hotel Los Delfines, también de Lima. Los delfines Yaku y Wayra ya no ofrecen sus piruetas para el solaz de los visitantes del encopetado hotel, quiero pensar que los delfines también se jubilan, al menos los cautivos. De regreso con los activistas, incluyen ellos en su reclamo el cambio de la Ley 26585 que permite el cautiverio de animales. No les quito razón, por el contrario, los apoyo; todo animal debe vivir en su habitat natural, por lo que los seres humanos -y los hoteles elegantes- deberíamos darnos por satisfechos con nuestra convivencia con especies que se han multiplicado gracias a nuestro ecosistema urbano, dígase perros, gatos, ratas, palomas, cucarachas, hormigas y demás.

Pues bien, todos de acuerdo: Free Yaku and Wayra! (para no desentonar con el nombre en inglés de la peruana ONG que apoyamos), pero ¿liberarlos dónde? si la respuesta es en la costa de Lima, lo que sería lógico por razones económicas y logísticas, es evidente que los liberados migrarían a zonas de más grata temperatura, lo que significa que viajarían hacia el norte. Es claro que para los delfines el asunto del petróleo y la constante exploración por más bolsones de oro negro les tiene sin cuidado, sencillamente no existe en sus cerebros (que dicen son superiores a los de los monos más aplicados y humanos más rezagados). Y es probable que para nosotros los humanos de mediano entendimiento la exploración petrolera tiene una burbujita de nuestro conocimiento. La pregunta es ¿sabemos cómo lo hacen? en ese terreno, la gran mayoría de antropomorfos están en el mismo terreno que los cetáceos.

Muy fácil, se emiten potentes sonidos para registrar el comportamiento de las ondas de esos sonidos buscando señales de densidades diferentes a la roca pues es muy probable que en ese bolsón de diferente densidad haya petróleo. Con ese truco inventado por geólogos de hace tres o cuatro generaciones, se ahorra un chorro de dinero por excavaciones infructuosas a ciegas. Esas ondas solían producirse mediante explosiones que simulaban pequeños sismos, de allí su nombre de exploración sísmica. Hoy en día ya no usan dinamita pues la rusticidad quedó en el pasado gracias al desarrollo de la tecnología exploratoria con ondas de aire comprimido, dicen.

Sin embargo, hasta ahora nadie ha podido ─o querido─ explicar las súbitas y masivas muertes de cetáceos, peces y aves frente a la costa norte peruana en cortos períodos de tiempo. Sucedió en el 2012, más de 800 delfines muertos en un mes, y nuevamente en enero del 2014, alrededor de 400 cadáveres más. La ONG ORCA indagó en el 2012, tal como dizque lo hizo la oficina gubernamental correspondiente y todo quedo en suposiciones y envío de muestras a laboratorios misteriosos, respuesta cero. Naturalmente, el 2014 se repite todo el numerito para la platea, con las mismas suposiciones y envío de muestras. Nadie se atrevió, se atreve o atreverá a tratar de quizás intentar hablar de la posibilidad de que las famosas exploraciones sísmicas que se hacen en el mar norteño del Perú tengan que ver con la matanza indiscriminada de delfines, peces y pelícanos de la zona (aunque las líneas sísmicas tiñan de rojo el mapa de exploraciones reportado por una petrolera en Perú: http://www.perupetro.com.pe/wps/wcm/connect/eea63c70-167c-4abf-ad67-6a2f51bd7d5f/ONO_Seismic_Lines.pdf?MOD=AJPERES) .

Como si fuera poco, hay que agregar ─con pena y rabia─ que los piuranos, dicen ellos los más norteños del norte del Perú, tienen gran afición por la carne de delfín. Entonces el asunto pinta muy feo para los delfines por estos lares del Océano Pacífico. Por una o por otra, ¡ni loco libero a Yaku y Wayra!

06 enero 2014

Absolutamente atareados

     Fin de año y el orbe en que a cada uno le ha tocado habitar está absolutamente atareado. Todos tenemos algo que hacer en estas fiestas de cada 365 veinticuatro horas, y es que hay que conmemorarlas con más o menos sal en las lágrimas emocionándonos juntos por el número uno del primer mes de la docena de turno. Consiguiendo el hoyo de transpiración donde bailar gritando la cuenta regresiva que sólo entonamos una al año como si nuestra vida no tuviera ya el cero marcado. Comprando faldas que ellas no usarán ni en casa por si un espejo las pille distraídas, o corbatas que terminarán en la bolsa que va a la iglesia con la esperanza que los más pobres que uno tengan peor gusto. Llamando a los que figuran en la nómina de contactos de nuestros celulares, escribiendo a los que aparecen en la bandeja de nombres de nuestros correos virtuales, y visitando a los que comparten algún eslabón de nuestras cadenas de ADN. Metiéndonos al tráfico repleto de gente que está buscando, corriendo y compartiendo exactamente igual que tú.
     Fin de año y los periódicos siguen publicando aunque ni los niños ni los borrachos sientan curiosidad por lo que dicen, los televisores esparcen llanto ajeno sobre los muebles cubriendo las manchas de nuestras propias penas, las redes sociales revelan ajados amigos sin que caigamos en la cuenta de nuestros propios párpados caídos. Fin de año y nuestras promesas vuelven a exclamarse con los mismos tragos abrigándonos las tripas un cachito más flojas que la última vez que anunciamos que ejercitaríamos esos músculos que ya olvidamos usar, que viajaríamos a donde esos paisajes siempre han sido más verdes, que terminaríamos ese libro de escenas casi olvidadas, que aprenderíamos a guitarrear esas canciones que la tristeza no nos deja cantar. Fin de año y, la verdad, sigo absolutamente atareado por la rutina de enero bañado del súmmum de los afanes para ti, y para mí.

12 diciembre 2013

Hay médicos y médicos.

     Mi hija siente que, físicamente, su corazón late más rápido de lo normal y un chequeo médico somero determina que, sí, su corazón es mucho más ágil que el promedio. Un cardiólogo, que atiende a cientos de pacientes en el sistema municipal de salud de Lima, le diagnostica un grave problema cardíaco congénito. De acuerdo a un simple electrocardiograma que sostiene en sus manos, le asegura que ella ya ha sufrido varios infartos sin percatarse. Su salud está en un estado tan grave que debe renunciar a su trabajo en la altura del Cusco y hacerse muchos estudios -obviamente muy caros- que se realizan exclusivamente en la clínica privada limeña donde el médico portador de la mala noticia complementa su horario. Este cardiólogo, a sus tiernos 28 años ya es accionista del centro médico privado que nos recomienda gracias a su aporte de una moderna máquina importada de pruebas especiales del corazón, por lo que puede hacer un descuento especial a sus pacientes. Éxito.

     Dos semanas y varios estudios después, otro cardiólogo, que atiende a miles de pacientes en el sistema hospitalario estatal del Perú y no es accionista de ninguna empresa hospitalaria, recibe a mi hija y le explica que la posibilidad de que ella tenga la afección cardíaca que el joven y exitoso médico del párrafo anterior le indicó es de 1 en 1 millón y que, a simple vista de un nuevo electrocardiograma -sumado al anterior y los otros estudios-, ella nunca tuvo problema alguno fuera de su rinitis alérgica, típica de los habitantes de la húmeda Lima. El médico, ya entrado en años de amplia experiencia, dedica 30 minutos de su precioso tiempo para explicarle a mi ahora aliviada hija, con lujo de detalles, por qué su corazón se agita sin estar enferma y cómo ponerlo en vereda con simples cambios de rutina. Tampoco escatima tiempo, ya en tono coloquial, para buscar las razones por las que algunos de sus colegas de las nuevas hornadas de la medicina en el Perú son tan adoradores del dios dinero. Ética.

     Unos días después, una cardióloga intervencionista, que desarrolla procesos innovadores en quirófanos del sistema privado de hospitales en los EEUU, viendo un simple electrocardiograma enviado por Internet, le corrobora a mi hija que no tiene ningún problema cardíaco ni tuvo infarto alguno en su vida, qué ocurrencia. La cirujana, mexicana de nacimiento y crianza, es una eminencia en la práctica pero sin suficiente voz en la edición de artículos científicos de publicaciones especializadas pues sus grandes éxitos en el quirófano son eclipsados, quizás, por su acento hispano al hablar inglés o la omnipresencia de sus colegas cazadores de logros ajenos. Coraje.

10 diciembre 2013

Aún sin saber qué hacer con los pedazos del Tahuantinsuyo.

Por: Jaime Galarza

El Perú es un país sin liderazgo. Por siglos las masas han estado a la búsqueda de uno verdadero. En realidad, estas se dividieron históricamente entre una parte nativa u original que se replegó psicológica y materialmente ante la arremetida homicida de lo foráneo en el siglo XVI y otra, la mestiza, que se alió a occidente. Al hacerlo, estos últimos se condenaron a la irrelevancia cultural porque, ¿Con qué se identifica un mestizo? Ha intentado hacerlo con occidente pero es evidente que es más un bastardo de aquel ya que no puede legítimamente asumir ninguno de los frutos de la cultura occidental y lo que obtiene por sus “servicios” es desprecio y en el mejor de los casos migajas de poder. En su necesidad por identificarse con algo, el mestizo reclama que es occidental y en esta lucha contra sí mismo –en un esfuerzo inútil y absurdo a lo Sísifo- recibe como castigo el tener que empujar perpetuamente esta roca enorme de su propia mediocridad y falta de identificación. Las élites peruanas compuestas de criollos y mestizos han tratado de crear una serie de elementos integradores -uno de ellos es la gastronomía. El resultado de estos intentos ha sido un fracaso ya que hasta que el elemento original no haya sido integrado y se convierta en elemento paradigmático de una nueva sociedad donde lo original vuelva a retomar el lugar que le corresponde, no podremos realmente progresar y desarrollarnos. Esto se evidencia cuando nos comparamos con la China y la India –países que hasta casi mediados del siglo pasado fueron colonias y empezaron mucho más tarde que nosotros en la carrera hacia el desarrollo. A pesar de ello, ambas son ya potencias mundiales fundamentalmente porque sus élites son nativas y se reflejan en la población general. No hay una mentalidad colonial y decadente. En esos países, lo auténtico pasa a través de todo el espectro cultural desde lo lingüístico, las creencias, valores, normas todo dentro de una ideología compartida. Por eso, los chinos, los hindúes, los iraníes, etc., por no tener este síndrome de Mr. Hyde y Dr. Jekyll, han logrado superar materialmente a muchos de sus “iguales” tercermundistas. ¿Cuántos años de dizque crecimiento hemos tenido en el Perú? ¿Qué resultados podemos mostrar? Los poderes fácticos, empachados de su “éxito” económico, esperaban las felicitaciones del caso cuando Michael Porter de Harvard nos visitó el año pasado. En vez de ello desnudó la pusilanimidad de los criollos y sus facilitadores. Básicamente lo que dijo fue que “…el crecimiento del Perú es una ilusión y no es real.” Más aún, el crecimiento peruano está basado entre otras cosas en el crecimiento de las exportaciones primarias, o sea escarbar la tierra y venderlo fuera. ¿Queremos volver a ser relevantes en el mundo? Pues debemos volver a retomar nuestra historia; no la insignificante, humillante, mediocre y semi-esclava que se instaló en 1532 sino la grande, orgullosa y gloriosa que existía antes. Los que dicen que eso no es posible decían lo mismo de Sudáfrica pre-Mandela, de EEUU pre-Martin Luther King, de la India pre-Gandhi. Sí se puede.

06 diciembre 2013

Mandela y las puertas que nunca debieron cerrarse

Por: Adriana Marcés

Allá por los 90´s, no me dejaron entrar a varias discotecas. Huelgan explicaciones del porqué, pero para quien no recuerda era obvio que las cholitas oscuritas no merecíamos socializar ni mezclarnos con clases y razas delirantemente consideradas mejores, siendo lo más triste que otros igualito de cholos que una eran los que te ninguneaban en la puerta. Lo que en esas épocas veinteañeras dolía y causaba rabia se fue volviendo algo trivial, total, para qué querría yo entrar donde no me quieren, pero esa actitud misia de "a poco que ni quería" muchas veces es lo que hace que algunas lepras sociales se enquisten y perduren, como hasta ahora, solapadas o no, y hace normales desigualdades sin razón de ser. Es deber de cada uno de nosotros vivir y formar a nuestros hijos en la igualdad, para que no vayan por la vida con la tara de juzgar a otro por cuánto marrón le tocó en la repartición de color. Activismo cotidiano y pacífico para que sean mejores que nosotros, y a la vez mantener el recuerdo de los que sí tuvieron el coraje de luchar contra la irracionalidad y el absurdo. Mandela puede seguir viviendo si nosotros mantenemos su legado, y si lo que enseñó lo llevamos en nuestro día a día. Es simple: muchos no entramos a la discoteca, pero él se pasó 27 años en la cárcel solo por pensar que tu color no explica quién eres. Tremendo héroe, merece seguir vigente.

La proa horadada por un cañoncito

     Julián ya se sentía libre de todo posible problema legal por sus triquiñuelas financieras del año pasado
pues ya habían anterior algunos meses y nada de qué preocuparse mucho había pasado, si no contamos con unas cuantas llamadas a casa -pocas felizmente-, un grupo de mensajes electrónicos que había que responder para que no se conviertan en llamadas, y una sesión de conciliación infructuosa en la institución gubernamental de protección al consumidor. Siguió, entonces, con su vida normal de viajes, cenas en restaurantes caros, concursos de danzas majestuosas, fotos en sociedad. Julián nunca lo esperó, pero igual le llegó.

     Nunca lo esperó porque sus iniciadores en el manejo de cuentas de inversión nunca le mencionaron esa posibilidad cuando lo convencieron a entrar a trabajar la veta FOREX, veta casi virgen. Por lo demás, había seguido las instrucciones cuidadosamente. Había desaparecido su nombre en el registro de propiedades. No había hecho propaganda directa de captación de clientes en el mercado sino que había recibido sólo a la gente que reclutaba su equipo de captación que trabajó en base a reputadas recomendaciones a él, a Julián, como ficha segura para inversiones. Había hecho una empresa de asesoría empresarial con capital mínimo. Había negociado sólo con la empresa FOREX que le presentaron, la de la filial en el paraíso financiero de una isla europea. Se había comido largas horas de trasiego financiero frente a la computadora con lo que sabía del Diplomado en Inversiones CFA Nivel 1 que había hecho online -ya el certificado lo sacaría luego-. Tramitó montones de documentos que lo hicieron, en teoría, administrador omnímodo de una gran cuenta de inversiones. No había forma de caer, le habían dicho, era totalmente intocable por la ley de nada ni de nadie.

     Todo fue viento en popa pues los clientes firmaron esperanzados los documentos que les presentó. Y es que a Julián le había quedado claro que no había que arriesgarse a perder clientes por dos o tres papeles, así que sí era una chamba crucial ver quién firmaba qué, pues hubieron quienes preguntaron detalles más específicos, quienes realizaron cálculos de beneficios anualizados, quienes hablaron de predicción de ingresos y quienes tuvieron recelo por su dinero; entonces estos debían firmar menos documentos, nunca pedirles que rubriquen notificaciones de riesgo de perdida total y, nunca jamás, firmar un poder que le permitiría a Julián hacer y deshacer con las transacciones de la cuenta.

     Y así fue. Hizo y deshizo con las transacciones, los tiempos, los montos, los ratios de apalancamiento, las protecciones contra pérdidas repentinas. Todo lo que hizo lo deshizo diligentemente en cercana coordinación con sus mentores, lejos de sus clientes, grabándose la actividad online en la partición espejo de reglamento para estos menesteres. Quedó así guardada la información de las miles y miles de transacciones pulga que hacía él quemándose las pestañas. Pero Julián había confiado, había depositado su fe en los respetables faros en el océano de la competencia financiera que lo habían escogido a él, precisamente a Julián entre tantos, para abrirle una puerta en el mundo de las inversiones internacionales. Tanta era su confianza en sus guías, que no se inmutó mientras usurpaba la identidad de sus clientes al firmar por ellos en una empresa certificadora de firmas electrónicas, algo criminalmente ilegal en toda comarca en la tierra. Tampoco se preguntó si el espejo informático que grababa la información de las transacciones que él mismo hacía y deshacía no estaría realizando alguna otra función, tal como, digamos, revertir las transacciones hechas y deshechas por él, en sentido exactamente contrario, en otra cuenta. O sea, al mismo tiempo real en que perdía todo el capital en la cuenta de inversión de sus confiados clientes, lo ganaba automáticamente en otra cuenta de cuya existencia se enteraría cuando ya fuera demasiado tarde para sacar la mano del fuego. Al fin, ése es el propósito de los espejos, reflejar en sentido contrario.

   Una vez que se cumplió la fácil misión de pérdida total del capital de la encomendada cuenta de inversión, Julián se deshizo del control de su pequeña empresa de finanzas e inversiones dejándosela a un chico universitario a cambio de un préstamo y pasó a organizar conferencias financieras con el propósito de encontrar pupilos, que como él con su mentores, dieran la vida por él; buscaba así subir un peldaño en la pirámide donde ya casi se sentía a sus anchas. Pero fue demasiado tarde.

    Fue demasiado tarde pues Julián está ahora metido hasta la coronilla en una situación legal más que peliaguda; sin importar lo que haga, saldrá perdiendo. Que pierda poco o mucho dependerá de sus pasos subsiguientes. Perder poco significaría para él prisión condicional y pago de multas con resarcimiento a su víctima, mientras que perder mucho sería dar con sus huesos en la cárcel hasta el día después que sus hijos se olviden de él. Sin embargo, la pregunta subsiste ¿será poco o mucho lo que perderá Julián? Lo más probable es que pagará mucho pues continuará escuchando como oráculo legal al encopetado abogado que le han presentado sus mentores, quienes seguirán cultivando su fidelidad inquebrantable, más aún si termina fuera de circulación. El jurisconsulto de marras, abogado al fin, lo tranquilizará con la certeza imaginaria que todo irá bien para Julián, que el prevaricato y los delitos contra la función judicial son cuentos de hadas, que la vida es una hermosura, que la vida es un carnaval.

     De tomar esa línea de acción, Julián podrá reflexionar, con todo el tiempo que le concede la sombra tras las rejas, que nunca se debe confiar dos veces en el mundo paralelo del dinero fácil. "Debí preguntarle a mi primo el que litiga para tratar el mal menor del arrepentimiento" se dirá a sí mismo en silencio, "Ahora estaría en casa con mi familia y firmando mensualmente un libro en el palacio de justicia si no hubiera escuchado a ese abogado de mierda que juró limpiarme de polvo y paja" se repetirá hasta en sueños. Pero polvos y paja serán precisamente los que le sobrarán a Julián en la cárcel.

30 noviembre 2013

La sexualidad no es cuestión de tolerancia, es parte de la vida

Por: Rubi Montejo Gamarra


     Soy heterosexual y, cuando era adolescente, solía condenar a los homosexuales por considerar su situación como "aberrante". Gracias a Dios tuve la suerte de trabajar con algunos homosexuales con quienes nació una sincera amistad y aprendí a no juzgarlos, a respetarlos y a admirar su fortaleza al enfrentar tanto rechazo y burla simplemente por ser diferentes.
     Condeno la aberración sexual -venga de heterosexuales u homosexuales- pero respeto profundamente las relaciones basadas en el amor. No creo que la homosexualidad sea una "opción sexual" como suele decirse. Ninguno de los heterosexuales "decidió" ser hombre o mujer. Nuestra sexualidad simplemente se deriva de nuestra propia identidad, de esa auto-percepción que, en nuestro caso, coincide con nuestro cuerpo. En el caso de los homosexuales, esa identidad o auto-percepción no coincide con su género, físicamente hablando, pero no es algo que ellos hayan elegido.
     Fui testigo del sufrimiento y negación que el aceptar la propia homosexualidad puede causar, del miedo al rechazo de la propia familia y de la sociedad y el deseo de mantenerse "en el closet" para evitar ser juzgado. Creo que NADIE debe sufrir así. Yo creo en Dios desde el fondo de mi corazón, pero el Dios en el que creo no es alguien que discrimine a sus propios hijos. Yo creo en un Dios que es AMOR y pregona el AMOR. Creo en un Dios que da valor a las acciones solo y solo si están basadas en ese sentimiento.
     Normalmente accedo con mucho gusto cuando amigos míos me piden dar un "Me gusta" a una página que recomiendan en redes sociales, pero en la página "Parejas Reales" en particular encontré  comentarios y  afirmaciones que me cuesta entender. Hablan de "ganar una batalla" cuando nadie les ha declarado la guerra. Dicen que si se permite la unión entre homosexuales se estaría afectando la unión entre heterosexuales. ¿Es que piensan que la heterosexualidad es tan frágil que se vería dañada? ¿Creen que su propia familia es tan frágil que podría romperse porque existan parejas diferentes? ¿Creen que la existencia cercana de homosexuales puede volverlos homosexuales también? Alguien llega al punto de afirmar que la unión entre homosexuales conllevaría  la legalización del aborto... ¡Dios! Los que asesinan a criaturas inocentes antes de que siquiera vean la luz son HETEROSEXUALES, no homosexuales. Los homosexuales NO PUEDEN PROCREAR, por lo tanto no tienen nada que ver con ese crimen. ¿Es que van a culpar a los homosexuales de los pecados imperdonables de los heterosexuales? Me pregunto que harían aquellos que condenan la homosexualidad si tuvieran hijos homosexuales. ¿Los considerarían una "aberración"?, ¿Les negarían su amor, su respeto?, ¿ les negarían el derecho a amar?. ¿Quién les dio ese derecho? ¿Quién garantiza que los heterosexuales que fundan una familia vayan a ser buenos padres? Recordemos que TODOS los asesinos seriales, los narcotraficantes, los corruptos, los homicidas, los mentirosos, los tiranos...fueron engendrados por un hombre y una mujer, así como también provienen de un hombre y una mujer los decentes, honestos, solidarios, respetuosos, tolerantes... No es tu género el que te hace buen o mal padre. Es tu calidad humana lo que hace la diferencia y no creo que las personas intolerantes puedan ser buenos padres.
     Dicen que el matrimonio existe para garantizar la perpetuidad de la especie y toman este hecho como un argumento contra los homosexuales, ya que ellos no pueden procrear. ¿Cuál es el problema con eso? hay muchas parejas heterosexuales que están en la misma situación o que simplemente DECIDEN no tener hijos. ¿Es también eso condenable? ¿Deben ser condenados porque se supone que si una pareja se casa es PARA tener hijos? ¡Caramba! ¡Yo creía que una pareja se unía porque se amaba, porque quería compartir una vida juntos, independientemente de si tenían hijos o no! ¿No creen, además, que ya somos demasiados y ese deseo de "perpetuarnos" nos está llevando al desastre?
     Jesús pregonó el amor. El dijo que sin él nada tiene valor. ¿Quienes somos para condenar el amor entre homosexuales? Tengo amigos homosexuales a los que tengo muchísimo cariño, y ésto no ha cambiado mi heterosexualidad, pero si mi antigua actitud equivocada de rechazo contra ellos y ¡les agradezco infinitamente por eso!

05 octubre 2013

Conversación entre desconocidos

     Como profesor de idiomas en Lima muchas veces tengo espacios de tiempo libre entre clases. En un extremo del espectro están los espacios cortos y apurados mientras que en el otro extremo se encuentran los periodos de larga resistencia, maratónicos. Estos últimos desafían mi creatividad de maestro hasta niveles de fábula, especialmente cuando no hay a la mano algún buen libro para leer. En uno de esos consabidos trechos de tiempo muerto para mi bolsillo, de mediana duración, tuve la ventura de almorzar en un pequeño restaurante de las inmediaciones. La demanda de comida a esa hora hace que los parroquianos compartan mesas para no perder la hora reglamentaria de refrigerio, así que compartí mesa con un par de desconocidos, limeños por el acento, de la nueva cepa trabajadora. Uno de ellos hizo un comentario, asumo bajo la opresión del silencio entre comensales y la conversación arrancó.
     El sábado sale la procesión del Señor de los Milagros, dijo. Sí, el sábado se dirige a la catedral tachonó el otro. ¿Y ustedes acompañan ese día? quise saber. No, ninguno de ellos había sido parte del millón de acompañantes los últimos años (yo nunca, si no cuento el año en el que desde un  tercer piso en el centro de Lima pude ver a la imagen, oler a los procesionantes y sus zahumerios, soportar a sus vivanderas y sus humaredas). ¿Han escuchado de los 16,000 soles que un tipo se había agarrado del fondo de la Hermandad del Señor de los Milagros? Un directivo de la Hermandad. Claro, si éso es costumbre, sólo que esta vez llegó a la prensa. ¿De verdad se robaron 16,000 soles? Uno solito, salado que el asunto lo destapó la televisión este año. Sí, pues. Caramba.
     Hoy día creo que es el día del anciano. No, fue ayer y lo celebré con mi viejita. Hmm, ahora hay día para todo. Sí pues, para que compres regalos. Hay hasta el día del amigo. El primero de julio, cerveza que da miedo. ¿Habrá el día del huevón? creo que en Argentina hay el día del boludo y seguro que en España celebran el día del gilipollas. No sé, quizá. Habría que celebrarlo, conozco varios que cumplen los requisitos. Y se les puede regalar huevadas (boludeces, gilipolladas), ni cuenta se darían, se los huevea no más.
     Como quien no quiere la cosa, así pasaron 40 minutos de los 180 que tenía que desperdiciar antes de reingresar al instituto. Leí los diarios con sus noticias de siempre (creo que los periodistas publican el mismo menú semanal cambiando sólo los nombres de personas y lugares). Leí un par de capítulos de Roberto Bolaño (el escritor, no el comediante con su letra ese adicional). Leí un artículo de biología en inglés para desarrollar en clase con mis alumnos del turno noche. Leí medio correo electrónico, suficiente para saber que mi clase se había cancelado. De vuelta en el pueblo, 2 horas después, me preguntaba si habrán oficializado ya el Día del Huevón.

13 septiembre 2013

Minería grande, pequeña ... e ilegal.

Si alguien me pidiera resumir las operaciones de una mina a tajo abierto, le diría, fácil, primero, te tiras abajo una montaña a punta de dinamitazos. Después, trituras el cadáver despedazado hasta hacerlo todo polvo, el que lavas con una mezcla química digna de un alcohólico con impulsos suicidas. Suficiente cianuro como para envenenar a la población de todo Lima, mercurio como para evitar embarazos por una generación de 120 años, cal como para diluir todos los cementerios aledaños, azufre como para un infierno que cobije a todas las almas del congreso, ácidos como para poner a hervir a Aceros Arequipa y detergentes como para que no quede ni una mancha de tierra en el polvo. El asunto es que la mezcla con el polvo traslúcido debe terminar en un dique talla lacustre donde no cabrá ni una gota más, que este vaso es muy caro para derramarlo. ¿A dónde se va esa agua preñada? el feto dorado queda en la poza y el líquido se filtra hacia abajo, conveniente cuestión de gravedad y ambiente.

Ahora, si la empresa minera que paga para quitarnos el peso de encima fuera formal y mega-inmensa, alguna posibilidad habría de exigirles que dejen las cosas como las encontraron, aún a sabiendas que tal encargo sólo se lograría en la película Misión Imposible 15. A la misma madre naturaleza la reparación del daño le tomaría un par de sesquicentenarios. Pero si la empresa de marras fuera formal y pequeña, cuenta con que saldrían disparados cuando la fiesta de dinamita y veneno ya no sea rentable. Finalmente, si la empresa fuera informal -apelativo oficial para no llamarla ilegal- el asunto es criminal, penal, carcelario y de pena capital. Tan despreciable es dicha actividad, que entre todos los cientos de fiscales no han hallado ni un solo cristiano culpable de tal lacra en todas las jurisdicciones jurisdiccionales en que se ha dividido al Perú. Ergo, no existe. Los cerros deben estar desapareciendo por alguna especie de sarna de la tierra o mosca blanca de la piedra, cosas del calentamiento global.

Una noticia que puedo calificar de buena y mala a la vez, o viceversa, es el anuncio de la minera canadiense Sulliden del 11 de setiembre último, vaya fecha tan desgraciadamente alusiva a explosivos. El Ministerio de Energía y Minas peruano aprobó su Estudio de Impacto Ambiental para la concesión aurífera Shahuindo en Cajabamba, Cajamarca. Buena noticia porque la demanda de servicios profesionales aumentará; mala noticia porque será la profesión más antigua de la humanidad la más beneficiada, digo yo. Buena porque el flujo de visitantes foráneos aumentará; mala porque entre esos visitantes habrán quienes fuercen a cerrar las bucólicas puertas cajabambinas con 3 chapas de 4 golpes cada una. Buena porque ingresarán impuestos adicionales a los distritos; mala porque los alcaldes harán monumentos gigantescamente inútiles con ese dinero. Buena porque más técnicos tendrán chamba decente, Dios mediante; mala porque esa labor se hará a tajo abierto, creando ríos de destrucción, ambientalistas ululantes, y politiqueros oportunistas, valga la redundancia.

01 septiembre 2013

Viajeros de Lima (en Lima)

5:30 pm: Termino una conferencia vespertina en el Distrito de San Miguel, en Lima, con la satisfacción de quien cumplió una misión, de quien plantó una semilla, de quien se despidió con un buen apretón de manos.

6:30 pm: Abordo y me instalo cómodamente en el asiento trasero de un transporte urbano que hace el recorrido Lima – Chaclacayo, rutinarios 23 kilómetros hacia el este de la capital peruana que debo recorrer para llegar a casa. Renuncié a conducir en el endemoniado tráfico de Lima hace un buen tiempo.

- Aló
- Hola, Juanjo, ¿dónde estás?
- Hola, Grimaldo ¿cómo va todo?
- ¿Dónde estás?
- En el centro, bien sentado en la van, me estoy yendo a casa.
- Bien. Yo estoy en Trujillo, en el bus, partiendo para Chiclayo.
- ¿Qué tal el clima por allá?
- Trujillo frío y Chiclayo seguro que está soleado. Te hago una apuesta.
- ??
- Te apuesto que llego a mi casa antes que tú a la tuya.
- …
- Que llego a mi casa en Chiclayo antes que tú en Chaclacayo. Ya estoy saliendo
   de la estación.
- Escucha, yo estoy entrando a la Vía Expresa Grau. ¿Estás seguro que quieres
   apostar? Son más de 200 kilómetros de Trujillo a Chiclayo.
- Claro. Te apuesto una botella de vino a que yo llego primero.
- Es una apuesta.
- Perfecto. Chao, voy a dormir las 2 horas de camino.
- Chao.

5:50 pm: Recorro la avenida Grau, la Vía Expresa Grau de 15 cuadras — casi 1 kilómetro— a una velocidad que me permite ver, con el detenimiento de un aprendiz de escritor, mujeres jóvenes que apenas caben en sus breves vestimentas negociando con parroquianos ataviados con el gris de la hora, mientras que algunos roedores de tamaño felino rastrean las bolsas de basura en búsqueda de alimento doméstico, sacando ventaja a la competencia de humanos recicladores de papel y plástico que deben cumplir su trabajo en horario nocturno.

6:15 pm: Termina el kilómetro de la Vía Expresa Grau y puedo avistar la Carretera Central, ya fuera del centro de la ciudad y en pos de los distritos más orientales de la Gran Lima, camino al centro del país. A partir de acá solo me quedan 22 kilómetros a mi destino, un recorrido promedio para una ciudad de 10 millones de habitantes como lo es Lima. Creo que ya tengo una botella de vino en la alforja, voy a pedir que sea de cepa Carménère.

6:40 pm: Paso por la zona de Yerbateros, a 5 cuadras —30 metros— del final de la Vía Expresa Grau, atento a cada evento por la emoción de la apuesta. Los vendedores ambulantes están terminando de cerrar sus puestos de madera y hule, aprestándose a cargar las verduras y forraje que quedaron sin vender en sus triciclos motorizados que casi cubren la carretera.

7:50 pm: Mi transporte lleva ya 30 minutos totalmente estático en el carril derecho a 3 metros del puente conocido como Santa Anita, puente sobre el que cruza la Vía de Evitamiento sobre la Carretera Central. Después de otear en la penumbra de la tenue luz de los postes de alumbrado público, y descifrar a medias lo anunciado a voz en cuello por la multitud de cobradores de miríadas de buses urbanos, llego a la conclusión que sólo con la ayuda de Santiago Matamoros podremos reanudar nuestro viaje mientras que 3 de los 4 carriles de la carretera permanezcan bloqueados. Puedo también colegir, por la actitud relajada de los transeúntes, que el espectáculo se repite cada noche en la carretera y sobre el doble puente que la cruza crepitante con otra legión de buses y sus propios ululantes cobradores y bocinas.

8:45 pm: Después de liberarnos del cepo vehicular, sin ayuda de Santiago ni de la policía de tránsito, y recorrer a paso de procesión un largo distrito con sólo 2 carriles por Carretera Central, mi transporte cruza raudo y triunfante el arco de metal que nos da la bienvenida al Distrito de Chaclacayo, señal que pronto estaré en casa.

- Aló.
- ¿Dónde estás? Escucho un motor y música chicha. Te gané, ya estoy en mi casa.
- …
- Te gané. Que sea Borgoña.
- … Click.

9:10 pm: El cielo está despejado y la luna me saluda luminosa en este extremo de Lima, libre de la sucia bruma que siempre cubre al resto de la capital peruana. Llego a casa con dos nuevas certezas en mi vida: que en Lima desperdicio diariamente de 4 a 5 horas en transporte y que nunca debo apostar a las carreras en el horroroso tráfico limeño. Lo peor es que tendré que pagar con un vino Borgoña, muy dulce, caray, muy dulce.

Publicado por Juanjo Fernández Torres en Entretanto Magazine.

16 agosto 2013

Bilingüismo frustrado

Hoy quise aprender gallego. Quizá por lo del tatarabuelo que se le dio por mudarse de aquel lado de los océanos, o quizá por todas las bromas que se gastan a costa de los nativos del norte húmedo de las Españas que no dudaron para invadir las Américas hispanas en silencio, o quizá por la forma en que el idioma de marras  viene ganando el terreno que perdió en Galicia, quién sabe.

No pasé del alfabeto. Al fin y al cabo, me justifiqué, qué carajo gano hablando en gallego con gente que, como yo, ya olvidó esa tierra y sus decires hace ya un buen par de longas generaciones.

Me volví, entonces, con curiosidad de retorno a la casa del otro lado de mi laguna genética y sólo pude encontrar vestigios de lo que alguna vez se llamó la “lengua del pescador”, el idioma de los Muchik, que llegó hasta los cerros que aún se ciñen al contoneo del Río Condebamba en el norte peruano, gracias a algún grupo de mochicas viajero, tatarabuelos de este lado de los océanos.

Inútil. Ya nadie lo habla en todo el país, excepto por los lastimosos intentos de un par de académicos del INC que no logran nasalizar apropiadamente los sonidos guturales del lenguaje del fundador  Pakatnamú y los herederos Chimú de Chan Chan. Tampoco yo podría hacerlo ahora que mis años escolares yacen enterrados bajo cuatro décadas.

Al tomar conciencia de esa debacle, envidié casi con rencor a los paraguayos y su idioma Guaraní aún vivo en boca de cada uno de sus hispano-hablantes.  Pero quién soy yo, me dije, tornando a la desolación de quien se entera que ha perdido algo antes de conocerlo. Quién soy para pretender la fluidez de la conversación de los tatarabuelos que poblaron los lugares que marcan mis ancestros. Quién puedo ser yo para envidiar bilingües en otros lares que sí usan sus escuelas para mantener sus tradiciones. Qué puedo exigir a nadie si tampoco sé recitar ni el alfabeto en Quechua, el idioma de los Incas, últimos colonizadores del Perú. Ni hablar de conocer el Qhapac Ñan, camino inca que sigue recorriendo ruinoso el territorio que llamo mi país.

Publicado por Juanjo Fernández Torres en Entretanto Magazine.

13 agosto 2013

Esclavos en nuestros tiempos

Alguna vez Ángela fue conocida como Angelita. Hoy nadie la conoce por ese nombre, ni ella misma. Hace ya largos cuarentiocho meses se cerró abruptamente para ella un capítulo de trece años en su vida en el que sí tuvo una cama para ella sola en la casa de sus padres en su pueblo natal, una cama que no debía compartir apresuradamente con todo aquél minero que transe precio a la entrada de la tienda de campaña en la que don Gregorio la exhibe como su propiedad a los cofrades de la excavación al pie de alguna montaña preñada de mineral valioso.

Pepito le decían en su casa en la aldea selvática donde nació y vivió diez años. Ahora es José a secas y debe robarle a un cerro varias cargas de volquete a punta de pico y pala con la esperanza que su dueño, don Felipe, no olvide llevarle el diario plato de frejoles y arroz como premio por su trabajo. Con suerte, si algo brillara con un color más cobrizo en alguna palada, podría esperar un huevo frito sobre el potaje de cada día. Los días de tacacho, juanes y cecina están ya perdidos en su memoria y sus papilas; que cuando hay hambre, cualquier plato es potaje, aún cuando la poca carne provenga de algún roedor distraído.

Dos casos resumidos de los tantos miles de personas que son arrancadas de sus vidas, de sus familias, de sus tierras para utilizarlos como esclavos productores de ganancias mediante la explotación sexual y los trabajos forzados conexos a los múltiples campamentos mineros en operación, con especial énfasis en la minería ilegal que silenciosamente continúa su marcha inexorable desolando territorios enteros de América Latina, visibles ya desde fuera de la atmósfera terráquea. Esta cara de la moneda productiva de materias primas nos hace celebrar la baja de los precios internacionales de los minerales, aún cuando ese hipo bajista perjudique al ingreso nacional de varios países que no utilizan ni un centavo para proteger efectivamente a sus ciudadanos más vulnerables, niños y niñas de las zonas periféricas de las ciudades y fronteras de las naciones subdesarrolladas.

No es un secreto para nadie que la trata de personas es un gran negocio en el mundo criminal. Todos sabemos, o hemos escuchado, que es un “negocio” de miles de millones de dólares anuales, que sólo el narcotráfico genera mayores rentas, que existen muchas instituciones públicas y privadas dedicadas declarativamente a su control, que la esclavitud fue abolida de las Américas en el siglo XIX, y tantos detalles más que entran por un oído y salen por el otro. La trata de personas sigue floreciente y saludable sembrando el terror entre sus víctimas y aprovechando que nadie cree que las cosas malas le sucedan a uno mismo o que muchísima gente utiliza los servicios y productos obtenidos mediante la explotación sexual y el trabajo forzado de los esclavos modernos. Un siglo y medio después, podemos decir que Abraham Lincoln en los Estados Unidos del norte y Ramón Castilla en el Perú solo hicieron un avance parcial al ilegalizar la esclavitud en sus países.

Publicado por Juanjo Fernández Torres en El Libre Pensador.

21 julio 2013

La embarcación pirata

Solicitas al agente FOREX te autorice participar en una cuenta virtual de inversión en intercambio de divisas. Dicho agente te solicita le envíes copia de tu DNI y del encabezado de un Reporte de Tarjeta de Crédito a tu nombre y ... lo que aún no sabes es que estás pidiendo subir a bordo de una embarcación de la que querrás escapar una vez tu dinero deje la seguridad de tu cuenta y pase a control de los corsarios de FOREX.

Como todavía no conoces al capitán del barco ni sabes qué quiere él de ti, continúas el proceso virtual. Conste que no sospechas nada en absoluto porque el agente con el que estás hablando te ha sido recomendado, sin escatimar adjetivos positivos, por tus propios amigos, específicamente esas amistades tuyas que tú sabes que viven bien gracias a sus habilidades y conocimientos del mercado financiero internacional; evidentemente, tú quieres ese mismo tipo de vida de eternas vacaciones, tú quieres que tu dinero trabaje para tí, como lo hace para tus amigos los inversionistas. Así pues, hecha la aclaración, el agente FOREX te envía 2 documentos contractuales que debes firmar y remitirle para realizar el registro en la cuenta solicitada, lo que haces a vuelta de correo electrónico pues lo estipulado en los papeles se ve neutro e inofensivo.

La empresa FOREX en Nueva York, para la que trabaja el agente tan efusivamente recomendado, te envía un correo donde te dice que los documentos requeridos para aprobar tu participación en la dorada cuenta de inversión están pendientes para tu firma. Intrigado, le consultas a tu casi agente pues los dos documentos requeridos por él ya los firmaste y remitiste. Él te responde, muy canchero, que es tan solo una des-coordinación interna en la empresa FOREX y que no es necesario enviar más documentos, que él solucionaría el asunto por ti. Ante tal eficiencia de tu agente, por encima de la capacidad de la empresa gringa, te quedas tranquilo y satisfecho. Al fin, estamos hablando de una persona proba recomendada por honestos amigos de toda la vida. Entonces, no vuelves a recibir correo alguno al respecto, por lo que asumes que todo va viento en popa.

La empresa FOREX autoriza por correo tu ingreso a una cuenta de inversión, la PAMM1300033... , y te da instrucciones para depositar tu capital a invertir en la cuenta de ellos en el JPMorgan Chase Bank de Nueva York. Claro, tu agente confirma las instrucciones de transferencia a Nueva York, caso contrario no lo harías. Remites constancia de transferencia a través de tu banco y tu agente FOREX acusa recibo y oficializa tu condición de tripulante de la embarcación virtual FOREX.

El dinero invertido, tuyo y de otros pequeños inversionistas, se pierde en la plataforma virtual  FOREX mientras que tu agente FOREX, el cien veces recomendado, hace oídos sordos a tus constantes pedidos de trabajar con perfil conservador. Presentas una queja a tu empresa FOREX en Nueva York por la obvia “negligencia” de tu agente a lo que te responden que ellos solo siguen instrucciones de tu agente y, ojo, te remiten 5 (cinco) documentos que tú supuestamente habías firmado aceptando altos riesgo de inversión y dando carta poder a tu agente FOREX, el mismo que tantas veces fue ponderado por tus amigos, para decidir qué hacer con tu dinero. Ahí te percatas que sólo habías firmado 2 papeles, inofensivos ambos, y que la empresa FOREX de Nueva York te había enviado 5 documentos. Por más malo que seas en biología, sí sabes que los papeles no se reproducen, que no hay manera que dos documentos se casen y tengan tres hijitos y encima los bauticen. ¿Qué ha pasado?

Pues que el nunca bien ponderado agente FOREX con el que te enrolaste como tripulante del barco FOREX ha registrado tu firma en una empresa registradora de contratos, de Chicago esta vez, y ha hecho validar los 2 documentos que firmaste y otros 3 más (los hijitos putativos de papel) donde está la información de altísimo riesgo y carta poder que, si te los hubiera mostrado, no se los hubieras firmado ni a tu mamá. Tu ponderado recomendado agente FOREX obró con el sentido común de cualquier criminal de cuello blanco: falsificó tu firma para registrar los tres papeles más peliagudos porque sabía, la experiencia es madre de la ciencia, que lo mandarías al carajo con todo y recomendaciones si leías lo estipulado en los tres documentos hijitos, pues las leyes gringas y europeas, en dudosa ética, exigen se comunique a los pequeños inversionistas que serán víctimas en un futuro venidero.

Pues hablas con la empresa registradora de Chicago quienes se hacen los suecos (o los rusos, pues no entienden lo que quieres decirles aún en su propio idioma) y te arrullan con palabras de solidaridad. Te quejas a la empresa FOREX de Nueva York y te mandan a hablar con su propia filial en Malta (sí, un país-isla europeo donde todo puede pasar cuando de dinero se trata). Indagas en las instituciones financieras reguladoras de tu país y te dicen, compungidos, que las actividades FOREX no son reguladas por ellos. Le reclamas a tus dilectos amigos que recomendaron tan diligentemente a tu agente estafador y se compungen aún más que las instituciones financieras.

Justo cuando estabas totalmente borracho de expectativas de tu vida de eternas vacaciones, la embarcación FOREX te abandona en una isla desierta en medio del ancho océano quedándose con tu dinero que seguirá trabajando para ellos.

(En una siguiente entrega les contaré cómo hundir a ese barco pirata que se cree inalcanzable, intocable).

23 junio 2013

Apalancamiento Financiero y Chanchos Volando

Hasta hace algún tiempo las ganancias por inversiones se lograban a través de la colocación directa de un grueso capital en la bolsa de valores, ya sea en acciones o en productos, lo que dejaba de lado a los que debemos trabajar para caminar. Como sea, era, y sigue siendo, dinero nada productivo, sólo especulativo. En estos días, existe un ingrediente llamado apalancamiento financiero, que, en medio de una bruma desinformativa, es dinero adicional que acompaña a inversiones pequeñas para permitir que éstas multipliquen sus ganancias ... o pérdidas. ¿Dinero Adicional? Sí, el broker mediante el que realizas tu pequeña inversión pone su dinero en proporciones de hasta 1 a 400; es decir, si tu inviertes $1.00, el broker pone automáticamente hasta $400.00 de sus arcas, de ese modo tu inversión tiene posibilidad de obtener una ganancia expresable en billetes y no sólo monedas de centavos. Es, entonces, el apalancamiento financiero una ayuda necesaria, condición sine qua non ¿Lo hacen por solidaridad o bondad financiera? No, éso no existe en este mundo. Y aquí viene una pregunta no retórica ¿De dónde viene ese dinero de apalancamiento? Hasta ahora todos los representantes de brokers operadores en bolsa o cambio de divisas a quienes les he planteado la interrogante, que no son pocos, se han lanzado a repetir una larga alocución de los mecanismos y beneficios del mercado de capitales, sin explicar ni una pizca la procedencia del dinero que nos apalanca, que nos apoya desinteresadamente. ¿Razones para esta reserva de información? o no lo saben porque tampoco les han explicado claramente, o no deben decirlo porque debe mantenerse fuera de todo análisis. Cualquiera de las dos posibilidades lleva a la misma motivación: mantener al público ignorante de cuáles son los cimientos en los que se ha construido este edificio de múltiples cubículos llamado Quinta Inversiones Minoristas.

Es meridianamente claro que FOREX es un negocio basado en compra y venta de divisas, que el mercado de productos a futuro especula con alimentos básicos y materias primas, y que las acciones de empresas varían por más de mil variables objetivas y subjetivas; todo apuntalado por el Contrato por Diferencia -o CFD- que es el procedimiento financiero que permite ingresar a inversores minoristas al circuito financiero, procedimiento inventado para engrosar el número de víctimas de cracks y mini-cracks económicos. Está claro cómo se mueve el dinero, minorista y mayorista, y el papel de sus múltiples actores. Ésa no es la pregunta. Lo que no es ni lejanamente claro es de dónde viene el grueso del dinero que apuntala a los pequeños inversionistas que arriesgan ahorros y capitales de trabajo, ése dinero fuerte que no duda ni un mili-segundo en acompañar cualquier apuesta bursátil o de divisas, sin exigir colaterales de ninguna especie a ningún habitante del orbe.

Si creen que la respuesta se encuentra en el capital exigido a los brokers para operar oficialmente por instituciones reguladoras estatales, pues acá les van dos observaciones: (1) la gran mayoría de países no regulan esas actividades disfrazadas de decencia con ternos Armani y (2) los pocos países que sí regulan no pueden saber a ciencia cierta de dónde exactamente viene ese capital que llega a destino después de estrambóticos periplos internacionales. A estas alturas, mi opinión va asomando la nariz: es dinero sucio el que apoya y apalanca al dinero legal de los esperanzados (muchas veces estafados) inversores minoristas para permitir que participen también de los beneficios del sistema financiero, con la única retribución de ver a la democracia extenderse a los bolsillos de las clases dependientes de un sueldo o un ingreso PYME ... y que el inmenso capital manchado de crimen e ilegalidad salga a la luz del sol sin pago de prebendas a sicarios de las finanzas. ¿Opinan diferente? Muéstrenme mi error con pruebas al canto y podré al fin creer que los avatares financieros mundiales son sólo obra del azar y que los operadores financieros mayoristas del orbe sí forman parte del género humano. Podré creer que los chanchos vuelan.